Universidad Católica obtuvo el título del Torneo de Apertura, y tras cinco años de espera sumó su octava estrella. La vuelta olímpica en un estadio San Carlos de Apoquindo repleto fue el justo premio para un equipo que en el balance general demostró con creces ser el mejor del campeonato.
Cuando en la última fecha de la etapa regular Universidad Católica empató con Cobreloa y perdió el "superliderato" del Torneo de Apertura en beneficio de Colo Colo, no faltaron los que salieron con la trillada canción de que los cruzados arrugan y que ser segundo es su sino.
Pero los integrantes del plantel estudiantil le restaron importancia a cualquier comentario despectivo. Nadie se sentía "segundón", sino muy por el contrario. Aunque la posibilidad de una derrota siempre está latente -sobre todo en estos campeonatos con sistema de eliminación directa- la confianza en dar la vuelta olímpica era ilimitada. Se reforzó un plantel que ya el 2001 había dado muestras de su poderío, se realizó una buena pretemporada, se trabajó bien y al frente no se veía a ningún equipo superior... En suma, estaban dadas todas las condiciones para llegar a lo más alto.
Universidad Católica fue por mucho el mejor equipo del campeonato y lo ratificó aplastando en la final a Rangers, lo que le permitió sumar su octava estrella y dar su primer vuelta olímpica en San Carlos de Apoquindo como campeón de un torneo local.
Pero para llegar a ese final feliz se pasó por más de un apuro, lo que aumenta el mérito del equipo de Juvenal Olmos. Por de pronto, durante prácticamente toda la primera etapa del certamen local (12 de 15 fechas para ser más exactos) compitió paralelamente en la Copa Libertadores también con éxito; integró la serie más difícil con Temuco, Palestino y Audax -por algo se le llamó el "grupo de la muerte"-, superó un inicio complicado y en numerosas oportunidades debió recurrir a toda su garra, mística y capacidad de reacción para dar vuelta partidos que parecían perdidos. Incluso en los play offs, cuando estuvo en dos ocasiones al borde de la eliminación.