Chile, jueves, 02 de septiembre de 2010 | 14:02 | UF: $20.911,91
1949:
LA PRIMERA ESTRELLA
1954:
EL TITULO DE LOS HOMBRES
 
1961:
BAILANDO AL BALLET
 
 
1966:
EL FIN DE LA MALDICIÓN
 
 
1984:
TRICAMPEONES...
DE UNA VEZ
 
 
1987:
CAMPEÓN POR DEMOLICIÓN
 
 
1997:
CATOLICA CAMPEÓN APERTURA
 
 
2002:
TORNEO DE APERTURA BAJO SAN CARLOS
 
 
2005:
EL MEJOR DE TODOS SUMO SU NOVENA ESTRELLA
 
1966
EL FIN DE LA MALDICIÓN

ZZ
SS

 

Década imborrable la del sesenta para los hinchas cruzados. Una época de grandes equipos, de figuras de primera categoría, de enormes desilusiones y también de éxitos memorables.

Uno de ellos, el título de 1961, ya lo hemos revisado. Luego Católica entró en una larga paradoja: animador permanente del torneo, considerado muchas veces como el mejor equipo de la temporada, no lograba sin embargo cristalizar su calidad en títulos. En 1963 acumula 50 puntos en 34 encuentros, pero pierde la finalísima por cinco goles a tres contra el “Ballet Azul” de la Universidad de Chile. Al año siguiente, cae al cuarto puesto, sin amagar siquiera al histórico Colo-Colo que suma 103 goles en la temporada, récord imbatido hasta hoy.

Entonces, la directiva católica toma medidas urgentes: Fernando Riera, director técnico de Chile en el mundial de 1962, es repatriado desde Europa para hacerse cargo del primer equipo. Junto a dos ayudantes (Luis Vidal y Andrés Prieto), Riera se pone tres objetivos por delante: formar un equipo de jerarquía con fuerte presencia de las series menores, definir un estilo de juego para Católica, y ser campeón.

Las dos primeras metas se alcanzarán a cabalidad. La tercera, aún deberá esperar. Es que el Ballet Azul sigue coleccionando títulos, y la UC debe conformarse con el segundo puesto en 1964 y 1965, este último, pese a sumar 51 puntos, con el ¡75%! de rendimiento. No fue suficiente.

La impaciencia gana la partida, y Riera y Prieto dejan el club. Todo queda de pronto en manos de Vidal, que hacía su debut como técnico, siendo apenas recordado como el “Huacho” Vidal, un plástico zaguero que había actuado en Unión Española y en la propia Católica.

Pero, pese a la desconfianza inicial de la hinchada y el periodismo, que pedían a un entrenador experimentado para sustituir a Riera, los directivos cruzados, encabezados por Enrique Casorzo, se deciden por Vidal. Repetían así la apuesta de Miguel Mocciola, novato y campeón en 1961. Los resultados serían los mismos.

Un Plantel de lujo

Es que Vidal no partía de cero. Había ya un plantel formado y fogueado, con talento y experiencia suficientes para ser campeón. Basta recordar la ofensiva del cuadro del ’66, encabezada por dos históricos como Alberto Fouillioux e Ignacio Prieto, y completada por Julio Gallardo (scorer del equipo con 15 goles), Tobar e Ibáñez, además del decisivo aporte de Néstor Italo Isella desde la mediacancha. Es que la UC era un cuadro de ataque poderoso, y de hecho la suya fue la segunda ofensiva más goleadora del campeonato, con 70 goles en 34 encuentros.

A ello, la Católica de Vidal agregaría una inédita solidez defensiva. Leopoldo “Polo” Vallejos se hizo cargo de la portería y se destacó de inmediato como figura central del equipo. Sumemos al trío defensivo formado por Barrientos, Laube y Villarroel, y nos explicaremos por qué Católica fue el segundo cuadro menos goleado del certamen.

Pero la mención a los campeones del ’66 quedaría incompleta sin uno de los más queridos y recordados. Uno que no hacía ni evitaba goles, pero sí sembraba sonrisas en los momentos más difíciles. Tal vez el nombre de Enrique Molina Pizarro no diga mucho. Por eso, mejor recordarlo simplemente como “Humberto”, el utilero de los campeones.


lacatolica.cl Sitio Oficial Club Deportivo Universidad Catolica San Carlos de Apoquindo. Camino Las Flores 13.000 – Las Condes
Teléfono 412 4400. Santiago-Chile.